Fych Technologies impulsa la nueva generación de reciclaje para los plásticos complejos

Fych Technologies es una de las compañías más activas en el desarrollo de soluciones avanzadas para el reciclado de plásticos complejos. Fundada en 2020, la empresa nació de la investigación doctoral de sus cofundadoras, las Doctoras Andrea Cabanes y Oksana Horodytska, junto a su tutor Andrés Fullana, Catedrático en Ingeniería Química de la Universidad de Alicante, quienes patentaron de forma conjunta las tecnologías de deslaminación y descontaminación de plásticos. Fych Technologies se dedica al reciclaje mecánico avanzado de envases multicapa con el fin de resolver la gestión de los envases complejos que los métodos convencionales no pueden tratar y que terminan incinerados o en el vertedero. El objetivo es ayudar a las empresas recicladoras, transformadoras y marcas a gestionar sus mermas de producción y residuos para cumplir con la normativa europea, alcanzar sus objetivos de economía circular y mantenerse competitivas en el mercado actual.

En este ecosistema, Fych Technologies se posiciona como el núcleo tecnológico y de ingeniería del proyecto, transfiriendo conocimiento especializado a través de sus tecnologías patentadas. Para su ejecución a escala industrial, la compañía colabora estrechamente con fabricantes de maquinaria en el desarrollo de líneas de reciclaje personalizadas, ofreciendo soluciones integrales bajo un modelo “llave en mano” adaptado a las necesidades de cada cliente. Este enfoque permite aportar al sector alternativas técnica, ambiental y económicamente viables que, al basarse en un proceso puramente mecánico, transforman las mermas industriales en un activo de alta rentabilidad con un ROI inferior a los 24 meses. De este modo, las empresas no solo optimizan sus recursos, sino que adquieren una herramienta estratégica clave para cumplir con las exigencias del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), asegurando su competitividad a largo plazo.

¿Qué es el Reciclaje Mecánico Avanzado?

A diferencia de los métodos convencionales que descartan los residuos complejos enviándolos a incineración o vertedero ante la imposibilidad de separar sus capas, este enfoque actúa directamente sobre la estructura del envase. Al tratarse de un proceso puramente mecánico, no se altera químicamente el plástico en ninguna fase, sino que la deslaminación y la descontaminación operan de forma complementaria. Ambos procesos permiten abordar de manera específica los diferentes componentes del residuo para aislar cada polímero sin alterar sus propiedades originales.
Este desarrollo responde a una necesidad crítica del mercado donde el packaging flexible depende de estructuras multicapa por su función barrera, la cual es indispensable para la conservación de alimentos. De hecho, estas soluciones representan el 70% de dicho segmento. Al no poder procesar estas estructuras complejas, el reciclaje convencional resulta insuficiente y provoca que actualmente solo el 16% de los plásticos reciclados alcance los estándares comerciales requeridos, lo que devalúa su precio y limita drásticamente su salida al mercado. Frente a esta barrera de calidad, el reciclaje mecánico avanzado es capaz de recuperar el valor de estos envases multicapa, transformando residuos complejos de bajo valor en polímeros reciclados de alta pureza y alto valor comercial.

 

Tecnologías patentadas para la circularidad real

La transición hacia una economía circular efectiva en el sector del packaging requiere superar las limitaciones técnicas del reciclaje tradicional. Para dar respuesta a este desafío, el método de reciclaje mecánico avanzado opera mediante dos procesos diferenciados que transforman radicalmente la gestión de los residuos complejos.

La deslaminación es un proceso de reciclaje mecánico con un lavado basado en agua y diseñado específicamente para eliminar los adhesivos alojados entre las capas y permitir una separación eficiente de los materiales. Además de deslaminar, este sistema elimina las tintas impresas y es efectivo tanto para envases flexibles como rígidos. Su aplicación permite procesar residuos pre-consumo, post-consumo y post-industriales mediante la recuperación selectiva de cada polímero con altos niveles de pureza, elevando notablemente los estándares de calidad comercial.

Por su parte, la descontaminación destaca por ser capaz de eliminar más del 96% de las sustancias contaminantes, los compuestos volátiles, semi-volátiles y los malos olores impregnados en el plástico que limitan su reutilización. La gran ventaja de este sistema es su sostenibilidad, ya que consigue limpiar eficazmente polímeros como LDPE, HDPE, PP y PS utilizando únicamente vapor de agua, sin recurrir a disolventes. Esto eleva la calidad final del material reciclado y abre la puerta a su reutilización en aplicaciones de alto valor. Para facilitar su implantación industrial, este proceso puede operar de forma independiente o integrarse directamente en una línea completa de reciclaje mecánico avanzado.

Escalabilidad industrial en la provincia de Alicante

En los últimos años se ha consolidado la transición desde el laboratorio a la escala industrial. Tras validar sus tecnologías en una primera planta piloto ubicada en el Parque Científico de Alicante, en 2026 la empresa ha dado un gran salto en infraestructura con la inauguración de su nuevo centro de producción en Hondón de las Nieves, Alicante.
Con una superficie de más de 5.000 metros cuadrados distribuidos en tres naves industriales, esta planta funciona como un escaparate en vivo de sus tecnologías de deslaminación y descontaminación a gran escala. La puesta en marcha de estas instalaciones ha sido posible gracias a una estrategia de financiación que supera los 8 millones de euros, respaldada por el Consejo Europeo de Innovación a través de su fondo EIC Accelerator, por Lombard Odier Investment Managers mediante su Plastic Circularity Fund con el apoyo de Alliance to End Plastic Waste y, por último, por el PERTE del plástico coordinado por la Fundación Biodiversidad.

Con una capacidad logística fijada en 5.000 toneladas al año, Fych arranca su actividad comercial a gran escala a partir de este segundo semestre de 2026. Esta planta se ha diseñado para responder a las necesidades de los clientes, permitiéndoles testear las soluciones de la empresa sin riesgo técnico-económico y demostrando de forma práctica que existe un reciclaje real para los materiales complejos.

Actualmente, las instalaciones están optimizadas para procesar flujos de residuo de tipo post-consumo, trabajando específicamente con estructuras de tipo Bag-in-Box y polialuminio proveniente de los cartones de bebidas. El objetivo de la planta es la producción de LDPE proveniente del polialuminio, HDPE y polipropileno provenientes de los tapones de esos mismos envases, así como LDPE proveniente de las estructuras Bag-in-Box. Todo este proceso permite obtener polímeros de alta calidad que son a la vez reciclados y reciclables, garantizando una circularidad real y su reincorporación segura en el mercado.

El reto del mercado: Ventajas frente al reciclaje químico y disolución

Una vez demostrada la viabilidad técnica a gran escala, las empresas se enfrentan al reto de seleccionar soluciones que sean económica y logísticamente sostenibles. Hasta ahora, las alternativas comerciales para plásticos complejos se limitaban prácticamente al reciclaje químico (pirólisis o gasificación) y al reciclaje por disolución. Sin embargo, aunque estos métodos alcanzan la pureza requerida para el contacto alimentario, presentan barreras operativas críticas. Exigen un CAPEX extremadamente elevado, conllevan un balance energético muy penalizado y dependen de un modelo centralizado que compromete la logística y aumenta la huella de carbono por el transporte del residuo a grandes distancias.

Ante estas limitaciones, el reciclaje mecánico avanzado se consolida como una oportunidad de mercado altamente competitiva. Su gran valor diferencial radica en ofrecer un modelo descentralizado que permite a los recicladores, transformadores y propietarios de marcas procesar los plásticos complejos in-situ. De este modo, se eliminan los costes de transporte y se optimizan drásticamente las inversiones frente a la vía química o la disolución selectiva.

Esta propuesta no solo resuelve de forma eficiente la inminente falta de suministro de polímeros reciclados de alta pureza que sufrirá el mercado, sino que dota a las organizaciones de una ventaja competitiva inmediata. Como parte de este compromiso con la innovación inteligente, la compañía también participa activamente en iniciativas como el proyecto Holy Grail, donde el uso de marcas de agua digitales permitirá a las plantas clasificar automáticamente los materiales. De esta manera, Fych Technologies se posiciona como el aliado estratégico ideal para transformar los flujos complejos en recursos rentables, garantizando el éxito comercial en el nuevo escenario de la economía circular.